Sobre el chat de Camargo
El olor a salitre en San Juan de la Canal no engaña: cuando el viento del Cantábrico entra por la ría de Astillero, sabes que Camargo está vivo. Aquí, entre Maliaño y Revilla, el tiempo se mide por mareas y por la sombra de la iglesia de Santa María de Cayón, que desde el siglo XVI vigila el valle como una vieja conocida. Los de por aquí no hablan de "playas" como quien menciona un paisaje de postal: las de Langre o los Molinos son parte de su rutina, donde los surfistas de toda Cantabria se parten la crisma en enero y los niños recogen lapas en verano como si fuera un deporte olímpico.
La fiesta de San Juan, con sus hogueras en las playas y el concurso de chirimbolos —esos cohetes de cartón que estallan con estruendo—, es el único momento del año en que hasta los más serios se convierten en niños. Y no es poesía: en 2023, el ayuntamiento registró más de 5.000 asistentes en la playa de San Juan de la Canal, cifra que da fe de que esto no es un pueblo cualquiera. Si te apetece charlar de cómo los temporales de diciembre se llevan la arena de Mogro o de por qué en Revilla el vino de la tierra sabe a tierra de verdad, este es tu sitio. Sin filtros, sin preguntas.
Última actualización: 6 de julio de 2026