Sobre el chat de Cantabria
El viento de la Bahía de Santander arrastra historias de marineros y verbenas de verano. Aquí la gente no habla de Cantabria como un destino, sino como un trozo de tierra donde el cocido montañés sabe a invierno y las Cuevas de Altamira guardan el eco de los primeros artistas. Santillana del Mar, con sus calles empedradas y palacios medievales, sigue siendo el escenario favorito para fotos con turistas despistados que no saben que los santanderinos van a tomar el vermú a la Plaza Porticada antes del mediodía.
Si te gusta la montaña, prueba a subir a los Picos de Europa por Fuente Dé: las vistas desde el teleférico son tan brutales que hasta los más urbanitas se quedan sin palabras. Y en Castro Urdiales, el puerto pesquero huele a boquerones fritos y a salitre viejo, mientras en Reinosa la fiesta de La Vijanera (enero) llena las calles de máscaras de demonios y colores que espantan al invierno. Aquí no se viene a hacer turismo, se viene a sentir.
Última actualización: 8 de agosto de 2026