Sobre el chat de Picasent
Bajo el cielo que se tiñe de naranja al atardecer, Picasent se recorta entre la llanura de la Albufera y las colinas suaves del oeste. El canal Júcar-Turia cruza sus tierras, recordando que aquí el agua siempre fue parte del paisaje y de la vida. No es un pueblo de montañas altas, sino de lomas que apenas rozan los trescientos metros, un territorio donde la tierra se pliega con calma hacia el mar cercano.
La historia de este lugar se huele en el aire cuando te acercas a la iglesia de San Cristóbal, con sus líneas renacentistas y esos toques barrocos que le dan un aire sereno. Más allá, la ermita de la Virgen de Vallivana guarda memoria de tiempos pasados, cuando los vecinos pidieron protección en una epidemia. No es solo un edificio; es un símbolo que ha visto crecer a generaciones en este rincón de la Huerta Sur.
Los cítricos dominan aquí, pero no son lo único. Las calles hablan de un comercio que ha sabido adaptarse, mientras la agricultura sigue siendo el alma del pueblo. Si pasas por la autovía A-7, verás las señales que llevan a este municipio de poco más de veintitrés mil almas, donde el tiempo parece fluir al ritmo de los canales.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026