Sobre el chat de Sagunto
El Port de Sagunt, con sus grúas oxidadas y el rumor de las olas, sigue siendo el corazón de una ciudad que no se rinde. Aquí, los fines de semana, el aroma a paella se mezcla con el salitre del mar Mediterráneo, mientras los más jóvenes se acercan al Parque del Castillo para ver atardeceres que pintan el cielo de naranja sobre la Sierra Calderona. No es extraño toparse con alguien que te hable del Morvedre —el barrio más castizo— o de la Feria de Agosto, donde las calles se llenan de puestos de naranja de Burriana y fallas que queman hasta el amanecer.
Más allá del casco histórico, con su teatro romano que aún acoge obras en verano, están las playas de Almardà o la Canuá, donde los surfistas aprovechan las olas cuando el viento de poniente sopla fuerte. Y si preguntas por lo auténtico, te dirán que pidas un "all i pebre" en cualquier bar del puerto, ese guiso de anguila que solo aquí sabe a cielo, o que te acerques a la Feria de la Cerámica si es noviembre: una tradición que se remonta a los años 50 y que convierte la ciudad en un museo al aire libre.
Última actualización: 10 de agosto de 2026