Sobre el chat de Liria
Justo al oeste de Valencia, Liria se despliega sobre el piedemonte del Turia con un perfil de cerros que recuerdan su pasado ibérico. El Tosal de San Miguel, con sus restos de Edeta, se alza como un testigo mudo de cuando aquí latía la Edetania. Desde las faldas del cerro hasta la huerta, el paisaje se pliega en tres zonas: montañas al norte, glacis ondulados y, en el llano, el núcleo urbano donde se apiñan las casas y el aire huele a azahar.
La música es el latido de esta ciudad. La Banda Primitiva y la Unió Musical han llevado su sonido más allá de los límites de Liria, ganándose el título de Ciudad Creativa de la Música de la Unesco. No es raro ver a los músicos ensayando en el conservatorio o a los vecinos acercándose a la ermita de San Vicente para la romería que sigue a la fiesta en su honor, con sus pasacalles y el mercado medieval que la acompaña.
Cuando cae la tarde, la gente se queda en la plaza o busca sombra bajo los árboles cerca del río. Aquí no hay plazas genéricas ni mercados que suenan a otros pueblos: solo el eco de las cofradías en Semana Santa, con sus pasos del siglo XVII, y la Purísima a finales de agosto, que mezcla tradición franciscana y devoción local. Si pasas por Liria, fíjate en cómo el sol se esconde tras el cerro Agudo: es el momento en que la ciudad se recoge, pero la música sigue sonando en algún rincón.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026