Sobre el chat de Benaguacil
Benaguacil no es un pueblo cualquiera del Campo de Turia: su nombre suena fuerte en fallas, con diez comisiones que cada marzo transforman el municipio en un bosque de fallas. Mientras el río Turia marca su límite oriental, por el oeste el terreno se ondula en cerros como el de las Traviesas, donde los afloramientos triásicos se extraen para la construcción.
Las calles de Benaguacil respiran historia más antigua que la propia afición fallera. El patrón, San Blas, se celebra cada 3 de febrero con devoción, y en septiembre las fiestas patronales en honor a la Virgen de Montiel arrastran a las cofradías, especialmente a los fiesteros de San Luis Gonzaga, esos jóvenes entre dieciocho y diecinueve años que animan la plaza con su energía.
La economía aún huele a tierra mojada: las parcelas de regadío se reparten entre cítricos y hortalizas, y en las afueras la Cooperativa Agrícola San Vicente Ferrer sigue empaquetando cebollas para exportar, como se hacía cuando el Reino Unido y Alemania las compraban a granel. Aquí no se habla de turismo, sino de cosechas y tradiciones que se heredan de padres a hijos.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026