Sobre el chat de Villamaría
Los villamarianos son gente de terruño marcado: saben que su tierra, cruzada por el río Chinchiná, da los mejores chorizos del país y que bajo el manto del Nevado del Ruiz late la mayor riqueza hídrica de la región. Aquí el frío se nota —a 1920 metros sobre el nivel del mar— pero no atenúa el carácter de quienes bajan de las veredas para encontrarse en la plaza, donde el olor a café recién tostado se mezcla con el de las flores que exportan a medio mundo.
La calle vibra con el eco de las verbenas en temporada de Feria Nacional de la Horticultura, cuando el Reinado Nacional de la Horticultura corona a quien mejor representa el sudor de la tierra, y las fondas se llenan de platos sencillos pero contundentes. No es raro ver a un grupo de mayores discutiendo en la puerta del santuario de la Virgen de las Naciones, mientras los más jóvenes pasan rumbo al parque Los Nevados, que guarda secretos de páramo y niebla bajo su sombra.
Entre el palacio municipal y la casa consistorial —testigos mudos de más de un siglo de historia— se tejen las conversaciones que van desde el precio de la papa hasta los secretos de cultivar en estas tierras fértiles. Aquí el tiempo no se mide en horas, sino en cosechas y en el paso de las nubes que bajan de la montaña.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026