Sobre el chat de Tela
Entre el mar turquesa y la espesura del Jardín Botánico de Lancetilla, Tela respira historia y salitre. La ciudad, fundada en 1524 bajo el nombre de Olid por Cristóbal de Olid, conserva el eco de los primeros pasos de los españoles en Honduras, marcado por la cruz que da nombre al promontorio cercano. Aquí el fútbol late fuerte en el estadio Alfredo León Gómez, donde equipos como el Petrotela y el Parrillas One dejaron huella, mientras el rambután —fruta exótica traída por la FHIA— madura en las fincas cercanas.
El clima lo decide todo: desde octubre hasta diciembre, la llovizna fina empapa los techos de zinc y el olor a tierra mojada se mezcla con el salitre. El rambután, ahora cultivo estrella, se cosecha en las laderas que bajan desde la cordillera Nombre de Dios, donde la lluvia supera los 2.900 mm anuales. Los teleños lo saben: cuando el temporal amaina, es hora de bajar al malecón a ver el atardecer sobre la bahía.
Por las tardes, en las canchas de básquet o junto al río Tela, la gente se junta a hablar de fútbol y de los cambios en la economía local, donde ya no solo el banano define el rumbo. Si pasas por ahí, fíjate en los murales que recuerdan a los equipos históricos: son la prueba de que aquí el deporte es más que un pasatiempo.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026