Sobre el chat de San Andrés Itzapa
El aire templado de San Andrés Itzapa, a 1.850 metros de altura en Chimaltenango, huele a tierra mojada cuando el río Guacalate arrastra el verdor de las laderas. Los cerros que lo rodean —como el de Calderas o la serranía de Acatenango— dibujan un horizonte que cambia con las nubes, desde el azul profundo del amanecer hasta el dorado del atardecer sobre las milpas.
En noviembre, el pueblo se viste de fiesta: las calles se llenan de andas adornadas con plumas y espejos, mientras la cofradía lleva en procesión al Apóstol San Andrés por caminos que huelen a incienso y a pan recién horneado. Antes, en junio, el Corpus Christi pinta el adobe de las casas con alfombras de aserrín teñido, y el 15 de septiembre, las cintas de colores cruzan el cielo cuando los jinetes las esquivan al galope.
La artesanía local es otro sello: aquí los aparejos para carga, las fundas de navajas y hasta las redes de pita se tejen con el mismo cuidado con que se tallan los utensilios de jade. Los moros bailan al ritmo de tambores antes de que la imagen del santo patrón gire en la plaza, un ritual que mezcla devoción y tradición en cada esquina.
Última actualización: 22 de septiembre de 2026