Sobre el chat de Esquías
Los esquianos son gente de trato cercano, de esos que saludan por la calle aunque no se conozcan. Aquí el tiempo pasa más lento y hasta el aire huele a tradición cuando se acerca la fiesta del Cristo Negro, que todo el mundo menciona sin necesidad de explicar más. Las calles empedradas del casco viejo, recién arregladas para que no se resbalen los pies, son el escenario donde se cruzan las generaciones: los mayores rumiando en los bancos del parque y los jóvenes tecleando desde la nueva biblioteca municipal, que ahora tiene internet público.
El templo católico con su Cristo Negro es la joya que todos señalan cuando preguntan por Esquías. No hace falta ir un día señalado para ver cómo los vecinos pasan a echar un vistazo, como si el silencio del lugar guardara más de lo que dicen las paredes. Al lado, la biblioteca renovada del antiguo Centro Comunal ya no es solo un sitio para leer, sino un punto de conexión donde hasta los de fuera preguntan por las rutas para llegar al parque, ese mismo que los locales llaman simplemente “el Parque” porque todos saben a cuál se refieren.
Aquí no hay prisa por salir de la conversación. Si alguien pregunta por el empedrado de las calles, enseguida saltan anécdotas de cuando los niños jugaban a la rayuela antes de que las piedras se movieran con los camiones. Y si el tema cae en el Cristo Negro, basta con mencionar su nombre para que surjan historias de promesas, de velas y de esa mezcla de devoción y orgullo que solo los de Esquías entienden.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026