Sobre el chat de Venado Tuerto
El viento norte en verano trae el olor a soja quemada desde los campos de Venado Tuerto, ese pueblo que en los 90 se llenó de motosierras por la crisis del algodón pero hoy respira tranquilo entre fábricas de maquinaria agrícola y el bullicio de la plaza San Martín. Quien se acerque a la ruta 8, desde Santa Fe o desde Rosario, lo primero que ve es el cartel gigante que dice "Venado Tuerto: tierra de horizontes", y no miente: la línea del ferrocarril que cruza la ciudad sigue siendo el eje invisible de la vida local, aunque los trenes de pasajeros ya no pasen.
En el centro, el edificio del Banco de la Nación Argentina, con su fachada de estilo neoclásico, es el testigo mudo de las tardes de mate en la vereda y las charlas de los viejos en la fuente de la plaza. Si te gusta el dulce de leche casero, no dejes de probar el de la Confitería El Molino, donde llevan décadas amasando el mismo sabor que acompañó a los obreros de las fábricas metalúrgicas. Y si caes en diciembre, no te pierdas los festejos por el aniversario de la ciudad, con desfiles de gauchos y la tradicional jineteada en el predio de la Sociedad Rural.
Última actualización: 7 de agosto de 2026