Sobre el chat de Santa María de Punilla
El nombre es largo y algo solemne, con ese aire de placa antigua, pero la sala que hay detrás no tiene nada de ceremonioso: se entra, se escribe y ya está, como en cualquier chat de esta red.
La actividad sube y baja sin un patrón que se pueda predecir del todo. Hay noches con varias personas hablando a la vez, y otras en las que el primer mensaje se queda esperando un buen rato antes de que alguien responda.
No hace falta ni cuenta ni contraseña para participar. Un apodo y ya se está dentro, con la opción de cambiarlo cada vez que se vuelve a entrar sin que eso suponga ningún problema.
Última actualización: 6 de septiembre de 2026