Sobre el chat de San Isidro
El Rosedal de San Isidro huele a jazmín en octubre, cuando los vecinos se reúnen para el Festival de la Primavera. No es solo un parque: es el pulmón verde de 24 hectáreas donde la gente del partido corre al amanecer, los abuelos juegan al ajedrez bajo los robles centenarios y los chicos se escapan de los deberes para columpiarse en la laguna artificial. Si pasas por Beccar o Boulogne, fíjate en las fachadas de las casas: muchas tienen persianas verdes y blancas, los colores del Club Atlético San Isidro, el histórico equipo de rugby que lleva más de un siglo llenando los fines de semana de torneos y asados en el barrio.
Quienes viven en Villa Adelina o San Isidro Centro suelen quejarse del tránsito en la Avenida del Libertador, pero nadie se queja cuando el olor a pan recién horneado sale de las panaderías de Boulogne los domingos por la mañana. Allí, en la esquina de Maipú y Mitre, la abuela de Juan prepara facturas desde las cinco de la mañana, y el local siempre tiene cola. Si te gusta el dulce de leche, pregunta por los vigilantes: esos postres que parecen rollitos de canela pero son una bomba de dulce de leche envuelta en hojaldre. Eso sí, si vas en verano, lleva repelente: los mosquitos del Rosedal no perdonan ni a los más locales.
Última actualización: 8 de agosto de 2026