Sobre el chat de Rio Negro
Aquí arriba, en la Patagonia argentina, el viento barre la estepa y el río Negro serpentea entre mesetas rojizas y pueblos que guardan historias de indios, colonos galeses y pioneros. En San Carlos de Bariloche, con sus montañas de chocolate y el lago Nahuel Huapi de fondo, el chocolate artesanal y la cerveza artesanal son religión: no hay turista que se vaya sin probar el *chocolate con churros* de la Confitería El Puerto o un *pilsen* de la Cervecería Patagonia. Más al este, en Viedma, la capital, el olor a mar se mezcla con el de las panaderías que hornean *socca* —un pan plano de garbanzos heredado de los inmigrantes italianos— en la feria de la Costanera.
Si te cruzas por General Roca, en el Alto Valle, verás los manzanos en flor cada septiembre y, en marzo, los viñedos de Allen y Cinco Saltos tintos en vino. No es raro que algún vecino te invite a un *asado con cordero patagónico* en la parrilla del Parque Lineal, mientras habla de cómo el río Negro riega estas tierras desde hace siglos. Y si pasas por El Bolsón, olvídate del reloj: allí el tiempo lo marca el ritmo de las ferias hippies del sábado, donde se vende *mermelada de calafate* y el *pan de centeno* de las panaderías artesanales.
Última actualización: 7 de agosto de 2026