Sobre el chat de Pinamar
La bajada de la Polaca, con sus escaleras de madera gastada por el viento marino y las sombras alargadas del atardecer, es el lugar donde Pinamar se vuelve más Pinamar. No es solo el nombre de una canción de Sandro, sino el punto neurálgico de la villa: ahí la gente se junta a tomar mate antes de que se enfríe, a hacer fotos con la bandera argentina flameando al fondo y a discutir si las olas de hoy aguantan para surfear o mejor quedarse en la arena con una buena provoleta.
Más allá de la bajada, el pueblo se estira en dos direcciones claras: hacia el norte, donde las casas de madera se mezclan con los chalets de estilo suizo y el aire huele a pino y asado de tira; y hacia el sur, donde la playa es más salvaje, casi desierta en invierno, y los perros corren libres entre los médanos. Si vas en temporada, no te pierdas el Mercado de los Pescadores, junto al puerto: ahí compras langostinos frescos que huelen a marisco recién sacado, y si tienes suerte, el pescador de turno te cuenta cómo fue la pesca nocturna mientras te sirve un vermú.
Última actualización: 17 de julio de 2026