Sobre el chat de Mercedes Bsas
Al caer la tarde, cuando el sol se esconde tras la torre de la iglesia de Mercedes y el olor a pan recién horneado —especialmente los de la panadería La Providencia— inunda el aire, es fácil cruzarse con vecinos que van de compras al Mercado Municipal. Allí, entre puestos de fruta de la zona y empanadas de carne cortada a cuchillo, se habla de fútbol en los bares como El Viejo Almacén o de las últimas novedades del taller de tractores que hay en la ruta 5. No es raro que alguien suelte un «¿viste lo que pasó en el club Social y Deportivo Mercedes el fin de semana pasado?» mientras paga el pan con facturas.
Si te alejas del centro, hacia el humedal de Otamendi —a solo 15 minutos en auto—, el paisaje cambia por completo. Los canadienses, garzas y hasta algún carpincho cruzan la ruta 41 en busca de agua. Los domingos, algunos locales van a pescar pejerreyes en la laguna de Gómez, aunque el viento pampeano a veces se lleva hasta los cebos. A la vuelta, no faltan quienes paran en el puesto de facturas de la abuela de la ruta 202, donde sirven medialunas de grasa con un café que sabe a tierra mojada.
Última actualización: 14 de julio de 2026