Sobre el chat de Lujan de Cuyo
En Luján de Cuyo el sol se clava en las viñas como si el tiempo no pasara, y el aroma a Malbec se mezcla con el aire seco de la precordillera. Los turistas que llegan a Agrelo o a Perdriel saben que aquí el vino no es solo un producto: es una religión que se celebra en cada bodega familiar y en las tertulias de los bares del centro. Los lugareños, con esa mezcla de desparpajo y hospitalidad que caracteriza a los cuyanos, suelen decir que después de un día de cosecha lo mejor es sentarse en una mesa de madera del 'Bodegón de los Andes' y pedir un chivo al disco con ensalada de tomate y cebolla que nadie sabe preparar como en casa.
Pero Luján no es solo vino y tradición. En Potrerillos, por ejemplo, el embalse verde esmeralda refleja las montañas del Aconcagua y atrae a pescadores que juran haber visto truchas de un metro. Más allá, en Cacheuta, la gente va a los baños termales para aliviar el cansancio de las labores agrícolas, y en la feria artesanal del pueblo se pueden encontrar piezas de cerámica con motivos mapuches que cuentan historias de siglos. Lo curioso es que, pese a la fama de los mendocinos por su carácter extrovertido, en estos pueblos pequeños los temas de conversación suelen girar en torno a dos cosas: el clima —que siempre es noticia— y los resultados del último partido de Huracán Las Heras, el equipo local.
Última actualización: 8 de agosto de 2026