Sobre el chat de Lanus
El Puente Alsina no es solo un paso sobre el Riachuelo, sino el corazón latiente de Lanús. Esa estructura de hierro que cruza con sus faroles oxidados por el tiempo ha visto pasar desde obreros de la Fábrica Argentina hasta hinchas del Granate antes de los partidos. Por las mañanas, el olor a facturas recién horneadas en alguna panadería de Gerli se mezcla con el humo de los colectivos que bajan por la Av. Hipólito Yrigoyen. Si pasas por ahí y te paras en la vereda de la estación, verás cómo los vecinos se saludan con un "¿Cómo va, vecino?" que suena a rutina, pero que es puro Lanús: sin prisa, pero sin pausa.
Al otro lado del puente, el barrio de Villa Fiorito guarda historias que parecen sacadas de un tango. No es raro encontrarse con un asado en la plaza o con algún pibe jugando al fútbol en la canchita de tierra donde, según dicen, Maradona dio sus primeros toques con pelota de trapo. La fiesta más conocida es la de San Cayetano en agosto, cuando las calles se llenan de banderines celestes y blancos y las parrillas no dan abasto. Aquí no se habla de "el otro Lanús", sino del de verdad: el que tiene olor a empanadas de carne, a tierra mojada después de la lluvia y a ese orgullo rancio de saber que, pese a todo, sigue siendo Lanús.
Última actualización: 11 de julio de 2026