Sobre el chat de Jaén
La Catedral de Jaén, con su fachada renacentista y su Santo Rostro en un relicario de plata, no es solo un monumento: es el corazón de la ciudad. Los jiennenses la ven desde las terrazas del centro, donde el aroma a aceite de oliva virgen extra —el de la Denominación de Origen Sierra de Jaén— se mezcla con el humo de las brasas en las tascas de la Calle Maestra. Si pasas por allí un jueves por la mañana, busca la Plaza de las Batallas: el mercado de abastos huele a ajos morados, pimientos de la Vera y queso de cabra payoya.
Más allá del casco histórico, la provincia se despliega en olivares infinitos y pueblos blancos como Baeza —Patrimonio de la Humanidad— o Úbeda, con sus palacios del Renacimiento. Pero para entender a Jaén, hay que ir a la Cueva de la Granja al atardecer: no por sus pinturas rupestres, sino porque desde allí se ve cómo el sol se cuela entre los olivos como si les prendiera fuego. Si alguien de Jaén quiere hablar de eso, o de la Batalla del 2 de Mayo que aún se conmemora en las fiestas, aquí está el sitio.
Última actualización: 8 de agosto de 2026