Sobre el chat de Martos
Si cruzáis la Puerta de Granada para entrar en Martos, lo primero que os llamará la atención será la mole del castillo en lo alto. No es solo su imponente silueta, sino cómo domina el paisaje desde la distancia. Los vecinos aún hablan de las noches de verano en la plaza de la villa, cuando el eco de las murallas parece susurrar historias de moriscos y caballeros. Y si os gusta la fotografía, el atardecer sobre la Peñuela —esa roca gigante que corona la ciudad— es de esos espectáculos que no se olvidan.
La fiesta grande aquí es la Semana Santa, con procesiones que desfilan bajo capirotes de seda bordada y faroles que iluminan calles empedradas. Pero no os creáis que es solo eso: en el barrio de la Villa, junto a la iglesia de Santa Marta, los bares de tapas se llenan de olor a aceite frito y ajo. Pide una porra antequerana y un vino de la tierra, y si os animáis, preguntad por el ajoharina, un postre típico que aquí preparan como en pocos sitios.
Última actualización: 14 de julio de 2026