Sobre el chat de El Bolsón
Entre los picos del Cerro Piltriquitrón y el cordón del Foyel, El Bolson respira ese aire fresco que solo da la Patagonia. Aquí la gente se saluda en la calle, toma un cortado en la Peatonal, y al caer el sol se llena la Plaza Pagano con música en vivo. No es raro ver a un grupo de viajeros con mochilas contando anécdotas de la Ruta 40 o a un artesano vendiendo su último lote de cerveza rubia en la Feria Municipal, que desde 1975 no para los sábados. La brisa del río Quemquemtreu trae el aroma a pan recién horneado de las panaderías de la calle Zapiola, donde hasta los perros callejeros parecen llevar prisa por llegar a algún lado.
Si te gusta el trekking, en cinco minutos estás en el Parque Municipal Llao Llao o siguiendo los senderos del Cerro Amigo; si prefieres quedarte en el pueblo, el Museo del Chocolate o la Cervecería Berlina son paradas obligadas. Los domingos por la mañana, mientras los locales desayunan facturas en el Bar La Cigüeña, los turistas se apiñan en los puestos de la feria buscando el mejor queso de cabra o un mate cebado al estilo de los pobladores originales, los puelches. Aquí hasta el clima es de tertulia: un chaparrón de cinco minutos no arruina el día, porque enseguida sale el sol y la gente vuelve a las mesas de la vereda a seguir charlando.
Última actualización: 8 de agosto de 2026