Sobre el chat de Ciudadela de Menorca
Ciudadela respira por las calles de piedra que heredó de romanos, bizantinos y catalano-aragoneses. Los ciudelenses tienen ese carácter de pueblo con historia escrita en cada rincón, donde el Mediterráneo pega fuerte en invierno y el sol quema en verano. No es raro cruzar a alguien en la Plaça des Born, el corazón de la ciudad antigua, o ver a los mayores comentando el último temporal que se llevó parte de la costa oeste.
La Naveta des Tudons sigue siendo la estrella del patrimonio local, con su leyenda de los gigantes que aún susurra entre sus muros de piedra. Los talayots salpican los alrededores, silenciosos testigos de culturas que llegaron antes de que Ciudadela fuera ciudad. Y cuando el viento del oeste azota la isla, los ciudelenses saben que no hay mejor lugar para sentir la fuerza del Mediterráneo.
Si buscas algo más que turismo, aquí la gente habla de pesca, de los temporales que dejan la costa blanca de espuma, o de la Copa de la Reina de voleibol que llenó el pabellón una temporada. La ciudad se vive en las terrazas junto al puerto o en los bares del casco antiguo, donde el vermut sabe mejor a las cinco de la tarde.
Última actualización: 22 de septiembre de 2026