Sobre el chat de Menorca
La cala Macarella al atardecer, cuando el agua se tiñe del mismo color que el cielo, es una de esas imágenes que definen Menorca. No es exagerado decir que allí el tiempo se detiene: el arenal blanco, las rocas rojizas de Es Migdia y el silencio roto solo por el rumor de las olas dejan claro por qué la isla sigue siendo un refugio frente al turismo masivo de otros puntos de Baleares.
Quien haya pasado una noche de verano en Ciutadella sabrá que el paseo marítimo se convierte en el salón de toda la isla: entre bares de tapas de pescado fresco y terrazas donde sirven gin amb *botifarró*, los grupos se mezclan sin etiquetas. Eso sí, si vas en julio, olvídate de aparcar cerca del puerto; mejor dejar el coche en el parking de la Mola y caminar hasta el centro, donde el olor a salitre y a *sobrasada* recién hecha lo inunda todo.
Última actualización: 6 de agosto de 2026