Sobre el chat de Chilecito
Desde la plaza central, donde el sol de la mañana dibuja sombras alargadas entre los robles centenarios, hasta las faldas de la Sierra de Famatina, Chilecito respira historia y tranquilidad. No es raro ver a los vecinos saludándose por nombre en la peatonal Rivadavia o a los turistas preguntando por el camino al icónico Mirador del Indio, desde donde se ve el valle entero bajo un cielo azul despiadado. Aquí, el clima es seco, pero la gente es cálida: en el Mercado Artesanal, las vendedoras de tejidos y dulces caseros te invitan a probar un patay recién horneado, mientras charlan de cosechas y fiestas.
Los fines de semana, la actividad se concentra en el centro: en la feria de Los Colorados, los puestos de comidas humean con empanadas de carne de cabra y vino torrontés de bodegas cercanas. Si te gusta el vino, no dejes de preguntar por el Blanco de Blancos, un torrontés de altura que solo se hace en estos valles. Y si el cansancio aprieta, siempre queda la opción de sentarse en un banco frente a la iglesia de San Pedro, donde los ancianos del pueblo cuentan leyendas del lugar mientras las campanas repican al mediodía.
Última actualización: 7 de agosto de 2026