Sobre el chat de Calahorra
Si te cruzas por las calles de Calahorra cualquier mañana de invierno, verás a los abuelos tomándose un chato de vino en la Plaza del Raso mientras comentan el último partido del CD Calahorra. No es una postal: es la vida en el centro, donde el Ayuntamiento y la Catedral de Santa María se miran de frente y el olor a pan recién hecho de la tahona de la calle Mayor te llega antes de doblar la esquina.
Pero aquí no todo es historia. En el barrio de la Estación, junto a las vías del tren que ya no paran de mercancías, los jóvenes se reúnen en el parque de la Ribereña a tomar cervezas los viernes. Y si es agosto, no falla: la peña Los Pericotes saca sus tambores por las calles y la fiesta se alarga hasta que el sol quema la plaza de toros. ¿El detalle que identifica a cualquiera de aquí? Que cuando alguien dice "voy a por un trozo de queso de Cameros", todos saben que no es un viaje a la tienda, sino un plan para compartir en la mesa con embutidos y vino de la tierra.
Última actualización: 16 de septiembre de 2026