Sobre el chat de Bernal
Si pasas por Bernal y te pierdes entre sus calles de adoquines gastados, no es raro acabar en la Plaza San Martín. Esa manzana, con el histórico Café Tortoni como referencia, huele a medialunas recién horneadas y a mate compartido entre vecinos de toda la vida. Aquí la gente no se saluda solo con un gesto: si llevas un libro bajo el brazo, es probable que alguien te hable de Borges —que vivió a pocas cuadras— o de algún recital en el Teatro Roma.
Pero Bernal también es industria y nostalgia. En el barrio de Villa Espora, donde las fábricas de juguetes cerraron hace décadas, aún quedan talleres de reparación de motos que trabajan con piezas de los 70. Y si es jueves, date una vuelta por la Feria de la Estación: no vende solo choripanes, sino empanadas de carne cortada a cuchillo y facturas que saben a manteca derretida. Eso sí, no esperes multitudes: aquí el ritmo lo marca el tren Belgrano Sur, que llega con retraso pero con el mismo silbato de siempre.
Última actualización: 8 de agosto de 2026