Sobre el chat de Zulia
La laguna de Sinamaica, con sus palafitos de madera y el sonido de las olas del lago, es el símbolo que muchos zulienses llevan en el alma. Cuando el sol se esconde tras la Sierra de Perijá, Maracaibo se viste de luces en el Puente sobre el Lago, mientras la brisa fresca trae el aroma a parrillas de chivo al coco y plátanos maduros fritos. Aquí no se habla de cualquier cosa: se charla de cómo los pescadores de Cabimas sortean las corrientes del lago para traer el pescado más fresco, o de aquel Carnaval de El Moján donde los disfraces compiten con el ritmo del gaito.
Si te pierdes por la calle Carabobo de Maracaibo, fíjate en los murales que homenajean a Rafael Urdaneta. Allí, los abuelos aún se reúnen en las esquinas para contar historias del tiempo en que el tranvía recorría la ciudad. Y si vas a San Francisco, no dejes de probar un tequeño relleno de queso de cabra en alguna fonda del Mercado Periférico, donde el bullicio de los puestos se mezcla con el regateo por los mejores precios. La gente de aquí es directa, pero con un humor que roza lo surrealista, como cuando alguien suelta un "¡qué vaina!" con más cariño que queja.
Última actualización: 15 de julio de 2026