Sobre el chat de Ciudad Guayana
El puente sobre el Orinoco, con sus 3.156 metros de largo, sigue siendo el símbolo más fotografiado de Ciudad Guayana, pero la ciudad respira allí donde el Caroní se desborda en cascadas como el Raudal de Angostura, un espectáculo que hasta los taxistas conocen de memoria. Los que pasan por Puerto Ordaz suelen presumir de su tráfico ordenado comparado con Caracas, aunque en horas punta hasta ellos se quejan entre risas. Los domingos, el paseo por la margen izquierda del Caroní —desde el Club de Pesca hasta el Malecón de Matanzas— huele a parrilla de chivo y se llena de familias con sus neveras portátiles y sus equipos de sonido a todo volumen.
San Félix, al otro lado del puente, tiene su propio ritmo: las galeras de la Avenida Guayana se llenan al atardecer con arepas de queso de mano y pabellón criollo, mientras los jóvenes se reúnen en la Plaza del Estudiante a esperar que llegue la noche. Allí, entre el rumor de la autopista y el olor a gasolina de las motos, se escucha hablar de la planta de alumina de los Pijiguaos, como si fuera el orgullo local que nadie se cansa de recordar. Y si hay algo que une a ambas orillas, además del río, es el olor a panadería recién horneado que se cuela por las ventanas de las casas en cualquier esquina.
Última actualización: 2 de julio de 2026