Sobre el chat de Tinaco
Entre sabanas donde el verde se quiebra al pie de la Serranía del Interior, Tinaco se asienta junto al río que le da nombre, dibujando un paisaje donde el horizonte se funde con el cielo en época de lluvias. Por aquí pasan las grandes vías que unen los valles con los llanos, y el aire huele a tierra mojada y a yerba recién segada cuando llega el invierno.
Quienes conocen el lugar suelen hablar de la Troncal 5 como una vitrina improvisada: puestos de artesanías y de productos de la zona se alinean junto al asfalto, y no es raro ver a alguien cargando un saco de maíz o de café para llevarlo a San Carlos o a Valencia. El río Tinaco, aunque no es caudaloso, marca el ritmo de la vida aquí; sus orillas son el sitio donde se junta la gente a la sombra de los samanes para contar historias y esperar a que pase el calor.
Los de Tinaco no suelen presumir de mucho, pero les gusta que se sepa que su pueblo es una de las puertas más antiguas hacia estos llanos centrales. No hay pistas de aterrizaje ni hoteles de lujo, pero sí un aire que sabe a tradición: la misma que se rumorea que trajeron los guamonteyes hace siglos, cuando los misioneros intentaron fundar pueblos que luego se dispersaron como el polvo en la sabana.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026