Sobre el chat de Temblador
La primera vez que ves la iglesia San José, allí en medio de la plaza, sabes que estás en Temblador. Levantada con verbenas y tómbolas en 1953, reconstruida en los 80 y remodelada en el 98, es el único sitio donde todos los vecinos, desde Francisco Delgado hasta Reina de Pérez, se conocen por cómo colaboraron para verla en pie. No es una parroquia cualquiera: aquí el tiempo se mide por las misas del 19 de marzo o las verbenas de enero, cuando suena el acordeón y el olor a carato de mango entra hasta la sacristía.
Más allá del casco urbano, la vida se rige por el ritmo del delta. Los pastos se extienden hasta donde alcanza la vista y el ganado pasta junto a las sabanas donde crece la yuca y el maíz. En las afueras, los taladros de PETRODELTA en Mata de Venado y El Fangal son el latido económico del pueblo, pero también traen el polvo de las carreteras que unen Maturín con Barrancas. Si te acercas al río, verás las lanchas cargadas de madera desde Chaguaramas, ese pueblo cercano donde la industria forestal da trabajo a más de uno.
Aquí no hay horarios fijos para comer: cuando el sol quema fuerte, la mesa se llena de chivo con coco y pisillo de baba salada, platos que saben a delta y a calor. Los domingos, después de los carnavales de febrero, la gente se junta en la plaza a recordar las comparsas mientras los niños corren con tortas de cambur y coco en las manos. Si te gusta el sabor de lo auténtico, en Temblador el plato siempre está servido.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026