Sobre el chat de Silleda
Si pasas por el Deza, no te pierdes el puente medieval sobre el río Deza a la entrada de Silleda. Dicen que es del siglo XV, aunque algunos le echan más años, y se nota: las piedras tienen la pátina de los siglos. Desde allí se ve el casco urbano, con la iglesia de San Martín —ahí arriba, blanca y con el reloj que marca las horas de todos los pueblos de alrededor— y las casas bajas de piedra que se apiñan alrededor de la plaza.
El domingo por la mañana, cuando no hay mercadillo, se respira la Silleda de toda la vida. Los de Couto y los de Pontevedra —sí, la gente de las parroquias cercanas viene a comprar— se mezclan con los de San Miguel y los de Lamela. Por las tardes, en el polideportivo o en el bar de la estación, se habla de fútbol base, de la romería de San Roque y de si este año la sidra sabe más a hierba o a manzana.
Última actualización: 7 de julio de 2026