Sobre el chat de Nigran
Nigrán huele a salitre y a pan recién hecho en el horno de la Panadería San Xoán. Si cruzas el puente de A Ramallosa, verás los viejos molinos de marea junto al río Miñor, testigos de siglos de mareas y mareantes. Este rincón de la ría de Vigo tiene algo especial: el contraste entre el bullicio de la playa de Panxón en verano —con sus chiringuitos llenos de gente tomando vieiras a la gallega— y la tranquilidad de las calles de Camos, donde aún se oye el rumor de las olas en las noches de marea alta.
En julio, cuando la Virgen del Carmen pasea en procesión sobre las aguas, hasta el más escéptico se emociona. Los barcos decorados con flores y luces se mecen en la bahía mientras la banda municipal toca desde el muelle. Si te gusta el mar, aquí el atardecer en la playa de Patos, con el sol cayendo tras las islas Cíes, es de esos momentos que no se olvidan. Y si prefieres tierra firme, el monte de Facho ofrece vistas que quitan el hipo, con Vigo al fondo como telón de fondo.
Última actualización: 15 de julio de 2026