Sobre el chat de Cangas de Morrazo
El viento de la Ría de Aldán barre la fachada del puerto, donde los barcos de pesca se mecen al ritmo de las olas. Aquí, en Cangas, el mar lo es casi todo: desde las conchas de almeja que se recogen en la playa de Rodeira hasta los percebes que se sirven en cualquier bar del casco urbano. Si pasas por el mercado los viernes por la mañana, verás cómo los puestos se llenan de pescado recién llegado de las bateas de Bueu, y el olor a salitre y ajoarriero flota en el aire. Pero no todo es pesca: el monte Facho de Donón, con sus vistas a las Islas Cíes, atrae a más de un senderista al atardecer, cuando el sol se esconde tras el horizonte de la costa da Morte.
Lo que más define a Cangas no son solo sus playas —desde la pequeña de Morgadán hasta la kilométrica de Silgar—, sino su gente. Los de aquí no se conforman con ver el mar desde lejos: lo viven. En la romería de San Roque, que llena las calles de música y vino ribeiro cada 16 de agosto, hasta el más tranquilo acaba bailando muñeiras entre gaitas. Y si te apasiona el marisco, no te vayas sin probar una ración de nécoras en el puerto deportivo, donde los marineros las cocinan al vapor con hierbas del monte. Eso sí, lleva calzado cómodo: las cuestas de Donón y las calles empedradas del centro no perdonan.
Última actualización: 9 de julio de 2026