Sobre el chat de Santo Tomé
La llanura pampeana se extiende a sus anchas aquí, con ese horizonte que parece no tener fin, solo roto por las curvas de los ríos que abrazan Santo Tomé. A solo dieciséis metros sobre el nivel del mar, la ciudad respira entre ríos y esteros, donde el agua marca el ritmo de vida de sus vecinos.
Desde los vestigios de pueblos originarios en las orillas fluviales hasta la traza de las rutas nacionales 11 y 19 —que la convierten en un nudo de paso obligado—, Santo Tomé mezcla historia y movimiento. Los jesuitas dejaron su huella con la estanzuela que dio nombre a este lugar, donde la devoción al apóstol Tomás se entrelaza con las tradiciones de quienes aquí se asentaron.
Quienes pasan por la ciudad suelen detenerse en su papel de cruce: hacia el oeste, Córdoba; hacia el norte, el Chaco; y al sur, Rosario. El ambiente es de esos que invitan a charlar sin prisa, sabiendo que más allá de los límites urbanos, la tierra sigue igual de ancha.
Última actualización: 6 de septiembre de 2026