Sobre el chat de Santa Teresa del Tuy
Santa Teresa del Tuy respira ese aire de pueblo que nunca duerme del todo. Los tereseños salen a la calle con el sol de la mañana y no la dejan hasta que el calor se hace insoportable, cuando la vida se traslada bajo los aleros de las casas o en las esquinas donde el viento corre más fresco. Aquí la gente no camina: se detiene, pregunta, comenta lo de ayer o lo de siempre, porque en este rincón de Miranda el tiempo se mide en conversaciones y no en relojes.
Las fiestas patronales del 15 de octubre son el alma de la ciudad, cuando las calles se llenan de promesas y el nombre de Santa Teresa de Jesús resuena por encima del bullicio. No hace falta buscar faroles ni puestos de comida: la celebración está en el aire, en el modo de hablar de los mayores y en la mirada de quienes aún recuerdan cuando el pueblo era un caserío perdido entre la sabana.
Por las noches, la plaza se convierte en el salón de todos. No hay palcos ni butacas, solo sillas de plástico y bancos de madera donde se mezclan risas, quejas y planes para el día siguiente. Aquí se habla de lo que importa: el clima, los precios, los familiares lejanos y, sobre todo, de Santa Teresa del Tuy como si fuera la única ciudad del mundo.
Última actualización: 7 de septiembre de 2026