Sobre el chat de San Juan del Cesar
La estatua de 4,5 metros de Diomedes Díaz en el parque del Cacique de La Junta no pasa desapercibida. Erguida sobre una base de piedra, el rostro del cantante mira hacia el río que serpentea a sus pies, como si el propio 'Cacique de la Junta' lo guiara desde el más allá. Por allí pasan los sanjuaneros cada mañana, algunos para tomar el fresco antes de empezar la jornada, otros para recordar que este corregimiento —a solo cuatro kilómetros de Carrizal— fue el escenario donde creció el hombre que le dio voz al vallenato en el mundo.
La Casa de la Cultura Manuel Antonio Dávila no es solo un edificio: es el corazón donde laten las tradiciones. Declarada bien de interés cultural, en sus salones se organizan concursos de fotografía histórica que rescatan el pasado de un municipio donde el tiempo parece detenerse entre la Sierra Nevada y la serranía del Perijá. Allí, entre paredes de adobe y techos altos, se cuelgan retratos de Diomedes colgado de su acordeón, como si cada nota que tocó todavía resonara en los pasillos.
El Museo de la Ventana Marroncita, en La Junta, guarda más que objetos: guarda el alma de una tierra que ha parido a leyendas. No es raro ver a alguien deteniéndose frente a una guitarra o a un disco de acetato, señalando detalles que solo los de aquí reconocen. Porque en San Juan del Cesar no se habla de vallenato como de un género musical, sino como de algo que late en las venas.
Última actualización: 9 de septiembre de 2026