Sobre el chat de San Antonio Abad
Portmany no es un simple nombre heredado del latín *portus magnus*; es la huella de quienes buscaron refugio y abrigo en estas aguas hace siglos. Los cartagineses ya aprovechaban su bahía para cargar agua y salar el pescado, mientras que los árabes le dieron forma con su lengua. Hoy, entre casas blancas y el rumor del Mediterráneo, la torre defensiva de la iglesia de San Antonio Abad sigue siendo testigo mudo de aquellos tiempos, convertida en símbolo de un pueblo que creció a la sombra de su puerto.
La iglesia, construida en 1305 y declarada bien de interés cultural, no solo guarda el presbiterio original; su torre cuadrangular recuerda que estos templos eran fortalezas antes que lugares de culto. Cerca de allí, el Espacio Cultural Sa Punta des Molí guarda otra parte de la memoria de la isla, pero es en el día a día donde San Antonio Abad late con fuerza: en las pinturas rupestres de la cueva del Vino (Ses Fontanelles) o en los restos de un posible santuario dedicado a Tanit, hallados en la cueva de Santa Inés.
Si buscas algo más que sol y sal, aquí el Mediterráneo se mezcla con historias antiguas. Mientras charlas, alguien puede contarte cómo los primeros pobladores enterraban a sus muertos cerca de las viviendas, o por qué Portmany fue clave para cargar provisiones en rutas marítimas. La bahía sigue siendo grande, pero el pueblo lo es aún más.
Última actualización: 2 de septiembre de 2026