Sobre el chat de Riobamba
El mercado de La Condamine bulle con el olor a hornado y llapingachos al amanecer, mientras los vendedores de la plaza de San Francisco regatean precios en quechua. Aquí, entre los puestos de rosquillas y queso de hoja, se nota que Riobamba no es solo un paso hacia el Chimborazo: es un mundo en sí misma, donde cada calle empedrada guarda una historia de comerciantes, artesanos y estudiantes de la Universidad Nacional.
Si te gusta el clima fresco de la sierra, la ruta hacia la laguna de Colta en día de semana es casi exclusiva para locales, y el atardecer en el parque Borja con un helado de moras del mercado es un ritual que pocos turistas descubren. Los de aquí suelen decir que Riobamba huele a pan recién horneado y a tierra mojada después de la lluvia, un detalle que solo entienden quienes caminan sus aceras de lunes a viernes.
Última actualización: 8 de agosto de 2026