Sobre el chat de Manta
Manta no es solo el puerto pesquero más importante de Ecuador, sino un rincón donde el Pacífico golpea con fuerza las rocas de los bajos de Santa Marianita y el Malecón Escénico se llena de risas a partir de las cinco de la tarde. Aquí, los manglares de Jaramijó y los atardeceres desde la playa de San Lorenzo son la excusa perfecta para que los mantenses —y los que pasan por casualidad— se junten a hablar de olas, de barcos que llegan cargados de atún o de esa receta de ceviche que ya no sabe igual en otro sitio.
Si te cruzas por el centro, fíjate en la arquitectura moderna del Museo del Banco Central: esa mole de concreto con formas orgánicas guarda el oro de los antiguos caciques de la cultura Manteña. Pero no vayas a pensar que Manta es solo historia o trabajo en el muelle; cuando cae el sol, en el barrio de El Acuarelao la gente se sienta en las aceras a comer un bolón de verde con pescado frito mientras suena la música de fondo. Y si te gusta el jolgorio, no te pierdas el Carnaval de Manta en febrero: no hay máscaras, pero el agua y la harina vuelan como en ningún otro sitio del país.
Última actualización: 9 de agosto de 2026