Sobre el chat de Puyo
El río Puyo serpentea al este de la ciudad, arrastrando consigo el aroma húmedo de la selva y la neblina que le da nombre. Aquí, a 950 metros sobre el nivel del mar, el clima es un abrazo cálido y constante de aire tropical: 21 °C de media, con lluvias que refrescan el ambiente pero no apagan el bullicio de una urbe que late al ritmo de la Amazonía.
Los puyenses —así se llaman los de aquí— tienen en la mesa una de las cocinas más ricas del país. El paiche, ese gigante de agua dulce que puede medir hasta tres metros, se sirve en maitos sobre hojas de bijao o en ceviche volquetero, donde el jugo de limón juega con los sabores del río. Y no es solo pescado: la chicha masticada de yuca o el pincho de chontacuro —gusanos de palma asados— son platos que sorprenden a quien llega por primera vez.
La ciudad no olvida su esencia indígena. En las calles, entre el rumor de los motores y el bullicio de los mercados, conviven tradiciones de siete nacionalidades originarias: quichuas, shuar, achuar… Cada barrio tiene su historia, pero todos confluyen en el río Pambay, que cruza el norte y desagua en el Puyo junto al mirador turístico, donde la luz del atardecer se mezcla con el vapor de la selva.
Última actualización: 8 de agosto de 2026