Sobre el chat de Pontecaldelas
Aquí en Pontecaldelas, entre el río y la montaña, el tiempo se mide más por el sonido de las campanas de San Xoán que por el reloj. El casco urbano, con su ayuntamiento de piedra y la iglesia de Santa María al fondo, sigue oliendo a pan recién hecho cuando pasa el panadero de la mañana por la rúa da Pescadería. Si vives por la zona de Ribadumia o Cotobade, pero trabajas en el polígono de Arcade, este es el lugar para quejarte del tráfico entre Pontevedra y Vilagarcía sin que te corten. Aquí no se pierde el tiempo en presentaciones largas; si alguien menciona el Sardiñazo de agosto, ya sabes que viene lo bueno.
Para los de fuera, el truco es simple: preguntar por la ruta de los molinos junto al río dos Cabróns, que aún molen harina los sábados por la mañana. Los de siempre te dirán que no hay mejor sitio para un café que la terraza de la Casa Grande, donde el dueño lleva desde los 80 sirviendo cortados con leche condensada. Y si cae la noche, el cruce de la carretera con la N-640 se llena de luz de los bares de carretera, esos que solo los locales conocen. ¿Vienes con ganas de hablar de la feria de ganado o de por qué el pan de aquí sabe a trigo de los años 70?
Última actualización: 4 de julio de 2026