Sobre el chat de Pallatanga
Pallatanga se mueve a ratos sueltos: alguien escribe algo, desaparece veinte minutos y vuelve a retomarlo como si no hubiera pasado el tiempo, típico de quien se conecta entre una cosa y otra. El resto suele esperar la vuelta sin preguntar dónde se fue.
Por eso las conversaciones aquí no siempre son seguidas; a veces son mensajes solitarios esperando respuesta, y esa respuesta puede tardar, aunque suele llegar. Nadie se ofende por los silencios largos ni por que la charla se corte de golpe a mitad de frase, ni exige explicaciones al que reaparece.
Se puede entrar y salir tantas veces como convenga a lo largo del día, sin que eso rompa nada ni obligue a explicar por qué se desapareció un rato. La sala sigue igual de tranquila cuando vuelves.
Última actualización: 6 de septiembre de 2026