Sobre el chat de Ituzaingó
En Ituzaingó la gente no baja la cabeza al caminar: se saluda en la vereda, se para a hablar del clima en la plaza y el río Santa María es más que un paisaje, es el que marca el ritmo de las tardes. Los ituzaingueños —así se llaman— heredan el carácter de quienes habitan un lugar donde el agua lo define todo: desde el nombre de la ciudad hasta las historias que se cuentan en la mesa de un boliche a la vera del agua. Las calles no son largas avenidas, sino recorridos que llevan de un lado a otro sin prisa, como si el tiempo se midiera en olas.
El río Santa María no solo da nombre al topónimo de Ituzaingó —que en guaraní significa 'cascada de agua'—; también marca fiestas y tradiciones. Por su cercanía a la antigua batalla que le dio nombre, el lugar respira historia bajo la sombra de los árboles, donde la gente se junta al atardecer sin necesidad de más excusa que el frescor que sube del agua. Y si hay algo que une a los de aquí es el orgullo por ese pasado: se habla de la Batalla de Ituzaingó como si hubiera pasado ayer, no como un hecho remoto.
En las islas Apipe —Grande y Chico— y en las que rodean San Martín y Rivadavia, la vida transcurre entre barcos de pesca y paseos que se alargan hasta que el sol se esconde tras el monte. No hay que buscar monumentos ni plazas famosas: basta con mirar cómo el agua y la tierra se mezclan en cada esquina, cómo los vecinos se conocen y cómo el nombre de Ituzaingó suena igual en un asado que en una ronda de mate.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026