Sobre el chat de Guacara
En Guacara la gente no se esconde: el sol pega a 38 grados y la calle no da tregua, pero el aire del Lago de Valencia trae un respiro al mediodía. Los guacareños llevan el calor en la conversación, con risas que resuenan entre las calles del casco histórico y el bullicio de las zonas industriales que abrazan la ciudad como un espejo de progreso.
Aquí el Día de San Agustín, cada 28 de agosto, no es solo una fiesta patronal: es el día en que la plaza se llena de devotos, el santo sale en procesión y hasta el comercio más alejado cierra puertas para sumarse. El norte montañoso y la planicie sur, que baja hasta las orillas del Lago Tacarigua, dibujan los límites de una ciudad que late entre tradición y movimiento.
La temperatura no perdona, pero el carácter sí. Los guacareños saben que al caer la tarde el frescor del lago invita a sentarse en una banca cualquiera para hablar de todo y de nada, mientras el sol se esconde tras las montañas de la Cordillera de la Costa.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026