Sobre el chat de Chivacoa
El sol cae a plomo sobre el valle de Chivacoa, donde la Montaña de Sorte se recorta en el horizonte como un gigante dormido. El aire huele a tierra mojada y a caña recién cortada, mientras el río Yaracuy serpentea al sur, llevándose el agua hacia el embalse de Cumaripa. Aquí no hay prisa: el clima es cálido, con días que rozan los 31 grados y noches que se alivianan hasta los 21, como si el tiempo se hubiera adaptado al ritmo de los sembradíos.
La gente de Chivacoa vive entre el maíz y la caña, pero también entre tradiciones que se resisten a perderse. En mayo, las calles se llenan con las fiestas de la Cruz, donde la fe y la fiesta se mezclan sin avisar. Y si el olor a asfalto quema, basta con buscar el eco de una manga de coleo en algún potrero cercano: ahí es donde la tierra se hace deporte y la historia se escribe con botas y sudor.
¿Eres de los que prefieren los detalles pequeños? Aquí no faltan: el maíz, base de la feria local, o el simple gesto de un vecino que te indica el camino hacia la quebrada más cercana. No hace falta ser de Chivacoa para sentir que este valle te acoge entre sus cerros y sus historias.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026