Sobre el chat de Chaturro
El Chaturro no es solo una tapita, es un rito en Extremadura. Se hace con chorizo fresco de cerdo ibérico, ajo, pimentón de La Vera y pan duro remojado en caldo de cocer las habichuelas. La clave está en que el chorizo no se fríe demasiado, sino que se deshace en la sartén soltando su grasa lentamente, como si sudara. Luego se mezcla con el pan, que chupa todo el sabor, y se deja reposar unos minutos antes de servir. Quien lo prueba una vez ya no lo olvida: es ese toque ahumado del pimentón mezclado con el picante suave del ajo lo que marca la diferencia.
Esta sala atrae a dos tipos de gente: los que lo hacen porque su abuela les enseñó la receta de memoria y los que llegaron hasta aquí buscando el secreto de ese sabor que les recordaba a las meriendas de la infancia. Los primeros suelen venir con una foto del plato en el móvil para comparar, los segundos preguntan por el truquito de la abuela —el chorizo de la matanza, el pan de pueblo— como si fuera un tesoro. Y luego están los forasteros que se apuntan por curiosidad, esos que confunden el chaturro con un simple revuelto y se llevan una sorpresa cuando ven la sartén humeante llena de trozos de chorizo derritiéndose.
Última actualización: 8 de agosto de 2026