Sobre el chat de Camelot
En Camelot no se habla de cualquier cosa: aquí la mesa redonda de Arturo Pendragón sigue vacía, pero el tablero de ajedrez con piezas de marfil y ébano del siglo XII —copiadas de las miniaturas del *Libro de los Juegos* de Alfonso X— ya está montado.
Vienen historiadores de pacotilla como yo, que coleccionamos espadas de juguete pero nos sabemos el *Morte d'Arthur* de Malory de memoria, y también esos jugadores de rol que en sus partidas de *7th Sea* o *Ars Magica* se especializan en interpretaciones verosímiles de Merlín o Morgana. Eso sí, el 80% son de Madrid capital, muchos del barrio de Lavapiés, donde hay una tienda de juegos de mesa medieval que sirve cerveza en jarras de cerámica con grabados celtas.
Los viernes por la noche, cuando la sala se llena, empiezan los debates sobre si Excalibur era real o un mito celta exportado por los normandos, mientras otro grupo discute si el código de honor de los caballeros de la Tabla Redonda serviría hoy para sobrevivir en una partida de *Among Us*. Y sí, también hay quien viene solo a presumir de su último hallazgo en eBay: un anillo de plata con inscripción en latín que juran que perteneció a Lanzarote.
Última actualización: 8 de julio de 2026