Sobre el chat de Caucagua
La gente reconoce enseguida el Monumento a los Santos Inocentes, esos boleros pintados de colores que dominan la plaza central. De fondo, el rumor del río Caucagua serpentea entre los cerros como hace siglos, cuando Agustín Codazzi dibujó este valle de aguas impetuosas en sus mapas. Aquí no se habla de paisajes genéricos: se comenta el agua que baja turbia después de las lluvias o cómo el Complejo Cultural de Barlovento guarda el ritmo de tambores que se oye los fines de semana.
Las fiestas no son cualquier cosa. En enero, la Parranda de Año Nuevo saca a todos a la calle antes del amanecer, y en diciembre, Los Reyes Magos desfilan por el casco histórico sin pedir permiso a nadie. Cuando llega el Carnaval, el Parque Ciudadela Bolívar y Martí se llena de serpentinas y disfraces que olvidan por unas horas el calor pegajoso de los 280 metros de altitud.
Si buscas a alguien de Caucagua, pregunta por Aragüita o Tapipa: allí la gente aún habla del cacao que se exportaba en el siglo XIX y de cómo los cerros que rodean el pueblo guardan historias de contrabandistas y arrieros. No hace falta ser de aquí para entrar, solo tener curiosidad por un sitio donde el tiempo pasa al ritmo de las parrandas.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026