Sobre el chat de Caripito
Caripito no nació con el nombre que hoy lleva. Antes de serlo, fue La Palencia, un pueblo de misión que ardió en 1783, y luego San Juan o Caripe Horno. El diminutivo de Caripe —o el vocablo caribe *Karipitur*— le quedó a esta localidad donde el cacao y el petróleo marcaron su historia. Hoy, entre el río San Juan y el eco de los tanqueros que atracaban en su puerto, la tierra del Nazareno y el chocolate sigue oliendo a arepa raspada y a mondongo con cochino frito.
Quien llega a Caripito encuentra fiestas que no se ven en cualquier sitio: la Semana Santa Viva, con sus desfiles en la Avenida Nueva Jerusalén y el Jouvert Alta Mar, o la Feria Artesanal y Popular a finales de diciembre. Pero también hay rincones para el descanso, como el Balneario La Bomba, en La Tubería, donde el río Caripe llena una piscina natural entre cabañas y música en vivo. Y si buscas algo auténtico, pregunta por el casabe que se hace en El Danto o por la Burriquita, que cada año junta a los barrios en su encuentro municipal.
El río San Juan no solo trajo riqueza petrolera; también abrió el camino a playas fluviales como Lokoland o La Bomba, donde en temporada alta se escapa el calor. Aquí el chocolate no es un dulce cualquiera, sino un oficio que huele a tradición. Y entre tanto color, lo que más sorprende no es solo el paisaje, sino cómo la gente de Caripito lo vive: con orgullo de pueblo que supo reinventarse sin perder su esencia.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026