Sobre el chat de Altagracia de Orituco
Altagracia de Orituco no nació como cualquier pueblo. El 1 de marzo de 1694, tras décadas de disputas por tierras entre encomenderos y la nación Guaiqueries, se legalizó aquí el terreno donde se asentarían esos indígenas libres por primera vez. El acta de fundación habla de un lugar donde, antes que calles, hubo voluntad de convivencia entre ríos y valles.
Si alguien pregunta por qué la comida aquí sabe diferente, basta con nombrar el pisillo de venado: desmenuzado fino, secado al sol y sazonado con sal y ají, se fríe con cebolla y ajo hasta quedar dorado. Lo sirven con arepas de maíz pilado y, en las fondas del centro, huele a tradición desde el amanecer. El queso de mano, blanco y blando como un pan recién horneado, es otro de esos platos que delatan de dónde vienes al primer bocado.
Los ríos Orituco y Macaira serpentean entre caseríos como San Rafael o Paso Real de Macaira, llevando en sus aguas historias de lavanderas que cantan al caer la tarde y pescadores que conocen cada poza. En verano, el embalse de Guanapito se convierte en espejo donde el pueblo se mira: familias que van a refrescarse bajo los árboles de mango, niños que chapotean cerca de las orillas y el rumor de las canoas que rozan la superficie.
Última actualización: 5 de septiembre de 2026